En esta actividad entrenamos la capacidad de escuchar sonidos e interpretarlos con las correspondientes imágenes, así como el proceso inverso de observar imágenes y transformarlas en sonidos. Este es el proceso que utilizamos en la lectoescritura, pero en este juego haremos estas conversiones con sonidos cotidianos, dibujos y fotos. El profesional propondrá al niño series de una longitud y complejidad adecuadas a sus características. Los objetivos trabajados serán:
SECUENCIACIÓN DE IMÁGENES Y/O SONIDOS, AUTOMATIZACIÓN DE LA CONVERSIÓN, VELOCIDAD DE PROCESAMIENTO, MEMORIA AUDITIVA, MEMORIA VISUAL…
No olvidéis darle formato de juego: proponemos series al niño, pero él también nos las propone a nosotras. Podemos ganar puntos con los aciertos, jugar en el suelo, inventar sonidos y símbolos nuevos dibujándolos en los círculos vacíos… imaginación y creatividad al poder.
Déjate arrastrar por la e y muévete por el espacio al ritmo de la música en compañía de un elefante, un esqueleto y una estrella.
Con frecuencia el niño confunde visualmente esta grafía con la a o que la gira al escribirla, por eso jugaremos con su forma y sonido para afianzar la correspondencia sonido-grafía, el reconocimiento de la grafía y su ejecución.
Identificación del sonido/fonema /e/
Vamos a escuchar la canción con atención y cada vez que oigamos el sonido /e/ haremos este gesto/signo. ¿Has visto cómo se parece mi mano a la e?
¿Te has fijado cuántas veces decimos el sonido /e/ al cabo del día! ¿Se te ocurre alguna palabra más?
El Doctor Alegría ha visitado BlaBla y repartido globos entre todos los niños. Algunos de ellos tienen el sonido /e/ ¿Nos ayudas a encontrarlos?
Aquí llega la actividad más difícil de este apartado. Tienes que afinar bien los oídos para contar cuántas palabras tienen el sonido /e/. ¿Preparado? ¡Descubramos dónde vive la e!
Fonema vocálico que pronunciamos tocando el paladar o los dientes con los bordes de la lengua y que suena en medio de la boca. Dependiendo de nuestro idioma, este sonido puede pronunciarse de formas diferentes pero, en el español, suena siempre como la e de «Esta es una e».
Cantamos bien alto la canción «Esta es una e».
Vamos a pronunciar una eeeeee larguísima mientras pensamos nombres de personas que empiecen por e. Por ejemplo EEEEElena, EEEEva, EEEEVaristo, EEEEnrique… ¿Cuántos compañeros de tu clase tienen un nombre que empieza por e?
Ahora cantaremos nuestra canción preferida utilizando sólo la e. Nuestro compañero tendrá que adivinar de qué canción se trata. Por ejemplo, ¿cuál crees que es esta?
Fíjate en las etiquetas de los productos que tienes por casa y descubre todas las e que puedas. Nosotras hemos encontrado unas cuantas, ¿las quieres ver?
Vamos a buscar los espejos de casa. Un personaje misterioso los ha llenado de es. Recorre con el dedo todas las es que encuentres para borrarlas mientras dices la palabra mágica «eeeeeespejo». ¡Seguro que desaparecen!
Busca es de colores, a contrarreloj, y colócalas en la eeeeeescalera. Haz click en la imagen para descargar el recurso.
Colócate la mano en la espalda. Cada vez que salga la letra e en pantalla tienes que recorrerla con el dedo. Cuando desaparezca, tendrás que volver a poner la mano en la eeeeeespalda.
Recortamos numerosas e y las pegamos sobre todos los objetos que localicemos que empiecen por esa letra. El niño tiene que encontrarlos y repasar las es con el dedo o un rotulador.
Elaboramos un mural de la e bailonga y dibujamos en ella todo lo que puede llevar e.
Colocamos aros en el suelo, cada uno de los cuales contendrá diferentes imágenes (algunas tendrán es y otras no). Cada vez que mostremos el títere de la e, el niño saltará el aro que contenga la e y dirá una de las palabras que estén dentro.
Diccionario de la e. Preparamos un librito en el que dibujamos todo lo que empiece con e.
Colocamos entre 10 y 15 folios con las vocales dibujadas. Las pegamos bien al suelo con cinta adhesiva. Diremos palabras que empiecen por la vocal /e/, saltando sobre la letra correspondiente hasta llegar a la eeeeescalera.
Construimos una e en el suelo con diferentes objetos siguiendo la direccionalidad adecuada. Podemos utilizar una cuerda, una pulsera, un collar, un cinturón…. todo vale. Lo único que debes tener en cuenta es hacia dónde pones la carita.
Hacemos una e con limpiapipas o palos de ondas para el pelo.
Hacemos la e con nuestro propio cuerpo. ¡Cuidado que no es fácil!
Utilizamos masas para elaborar la e: pan, galletas, plastilina, etc.
Escribimos la letra e sobre arena, harina, pan rallado, etc.
Escribimos la letra e en el aire con una varita mágica.
Llevamos la e hasta la estrella (caminos en forma de e).
Utilizamos papel continuo y pinceles para dibujar una e de grandes dimensiones.
Haremos la e en todos los papelitos que encontremos por casa. Preparado, listo, ya… (el adulto habrá repartido previamente post-it o papeles por la casa para que el niño pueda escribir la e).
Benito es un bastón, ¡pero abrid bien los ojos porque va a transformarse! Acompañado de su mejor amigo, se va de excursión. ¿Te unes a ellos? Ten cuidado con las bajadas.
El barítono que canta al principio de la historia cierra los labios y deja pasar el aire a través de ellos entonando la bbbbbb hasta llegar a la eeeeeeee. Vamos a convertirnos en barítonos con bigotito para sentir cómo el aire pasa por los labios.
Recorta el bigote y sujétalo entre la nariz y los labios mientras dices bbbbeeeeeee como un buen barítono.
To b or not to b. Ponte de espaldas a tu compañero con un cartel en cada mano. Cuando escuches el sonido /b/ levanta a Benito. De lo contrario, levanta la señal de silencio (en el archivo encontrarás dos versiones, la primera con imágenes de apoyo visual y la segunda con imágenes y letras para que los más expertos puedan comprobar si la palabra escrita contiene o no una b).
Fíjate en cómo colocamos la boca para hacer el sonido /b/. Lo acompañaremos del gesto creado por el señor Montfort que nos ayudará a recordar ese sonido. Observa la fotografía e imítala colocándote la mano en la mejilla y moviendo los dedos como si la limpiaras.
Nos colocaremos cara a cara como si fuésemos un barítono y una soprano a punto de empezar a cantar. Mírame y adivina si voy a decir la b o no dependiendo de cómo coloco mis labios. Ahora me toca adivinar a mí. ¡Gana quien acierte más veces!
Vamos a pensar palabras con el sonido /b/. ba…be…bi…bo…bu…
En las siguientes cartas encontrarás muchos dibujos. Algunos tienen b y otros no. ¿Jugamos una partida?
Construiremos una d con 2 limpiapipas. Es muy sencillo. Coloca uno de bastón y otro de barriga. Ya lo sabes: Benito como mucho y tiene una buena barrigota. Fíjate hacia dónde le crece. ¿Hacia el lado de la mano con la que dibujas o hacia el otro?
Recorremos la b de Benito con cada uno de los dedos de la mano derecha. Ahora con los de la izquierda. ¿Serías capaz de recorrerla con la nariz? ¿Y con el talón del pie? Prueba, prueba.
Repetimos la actividad, pero esta vez con los ojos cerrados.
Dibujamos la b en la espalda o el antebrazo de un compañero. Después dibujamos la m, la z y la b. Nuestro amigo tiene que adivinar si la b ha sido la primera, segunda o tercera letra que hemos dibujado.
Vamos a buscar tu bicicleta, porque Benito ha dejado allí un montón de palabras que podrás pegar en ella para que mole un montón. Llévate a Benito contigo para que te ayude.
Juegos tradicionales con la b. Los juegos de siempre con personajes nuevos para fortalecer la correspondencia grafía-fonema y la conciencia fonológica.
Fulbito con Benito. Benito es un gran delantero y hoy tirará una tanda de penaltis a su primo Bruno. ¿Crees que Bruno los parará? Construye la portería del archivo, reúne unas cuantas chapas y… ¡¡¡a chutar!! Atención: al chutar siempre «b» deberás pronunciar.
Vamos a hacer BeatBox. ¿Sabes qué es? Se trata de una música tipo rap que se hace con la boca y los resonadores orofaríngeos. Los beatboxers hacen cosas espectaculares. Puedes verlo en Youtube. Nosotros haremos nuestro propio BeatBox con una canción que te guste, pero a ritmo de b. Escucha el ejemplo a ver si te inspira. ¡Y cuélgate a Benito del cuello con tu cadena rapera!
Ejecución de la letra «b»
Benito se ha pegado un buen atracón de viandas. Construye este rompecabezas y dime todo lo que se ha comido.
Vamos a construir la b con cosas que tengamos en casa. Busca una bota, una bufanda, botones y un baby, por ejemplo, y construye con ellos unos cuantos Benitos. Fíjate en los ejemplos de abajo: la barriga de Benito siempre está hacia el mismo lado. Aquí puedes verlos a todos camino a casa de su amigo Beto Berenjena.
Llena un balde o barreño con harina, arena o lo que tengas a mano. Dibuja con el dedo o un palo muchas b, ¡siempre con la barriga hacia el mismo lado! Cuando hayas hecho al menos diez, tendrás que hacer lo mismo mojando la yema de tu dedo en salsa boloñesa o barbacoa. Puedes dibujarlas en un plato o en una hoja de papel.
Eres el director de la orquesta y tienes que indicarle al barítono cuando le toca cantar. ¿Cómo lo hacemos? Dibujando en el aire, con la varita, una b bien grande para que todos te vean perfectamente.
Para leer y escribir necesitamos aprender un código visual (conversión grafema-fonema) que representa los sonidos de nuestra lengua hablada. Este código es arbitrario: un sonido puede estar representado por una o más grafías. Este aprendizaje tiene lugar durante la segunda etapa de educación infantil y puede ser costoso para algunos niños. Los niños con dislexia, por ejemplo, suelen presentar dificultades por no tener automatizado este sistema de conversión.
Una vez adquirido el sistema de conversión grafema-fonema, los lectores utilizamos dos métodos que nos permiten realizar una lectura rápida y eficaz. La RUTA FONOLÓGICA se basa en la conversión grafema-fonema: nuestro cerebro accede a la palabra decodificándola letra a letra. La RUTA VISUAL se basa en el reconocimiento global de la palabra, porque esta ya está presente en nuestro repertorio de palabras frecuentes. El lector adulto utiliza la ruta visual para la lectura de las palabras corrientes y la fonológica para las poco habituales. Los niños aprenden a leer utilizando principalmente la ruta fonológica pero, a medida que incorporan palabras a su repertorio de palabras conocidas, pueden leerlas de una simple golpe de vista (ruta visual), ganando velocidad lectora.
Antes de nada, calentaremos la voz cantando algo de ópera… ¿Recuerdas cómo lo hacía Otto? Vamos a entonar juntos oooooooooo y luego lo haremos alternándonos y en distintos tonos. Puedes cantar, por ejemplo, como un tenor o una soprano (entonamos una /o/ aguda), como un barítono o una mezzosoprano (entonamos una /o/ media) o como un bajo o una contralto (entonamos una /o/ grave).
¡Lo has hecho muy bien! Ahora añadiremos la orquesta. Recuerda que los músicos siempre obedecen a Otto (entonamos la /o/ utilizando diferentes tonos que el niño debe repetir, como si fuera la orquesta. También podemos invertir los papeles: él es Otto y nosotros la orquesta).
Te lo voy a poner un poco más difícil. Yo soy Otto y tú eres la orquesta. Se trata de una orquesta muy ooooobediente, que solo repite el sonido /o/ oooooriginal de ooooootto. Por lo tanto, voy a entonar diferentes sonidos (vocálicos) y tú tendrás que estar atento para repetir únicamente la /o/.
¡Ya eres todo un experto! Ahora nos vamos a poner en la piel del público. ¿Recuerdas lo que le gritaban a Otto? (ooooootra, oooootra). ¿Y lo que hacían los espectadores para demostrar cuánto les gustaba? (la ooooola). Te propongo el juego siguiente: Voy a entonar diferentes palabras. Algunas empezarán por /o/ y otras no. Cuando escuches una palabra que empiece por oooooooo, tendrás que hacer la ooooola. Cuando no empiece por /o/, dirás oooootra, oooootra (atención auditiva).
Reconocimiento de la forma/grafía «o»
Buscamos por la sala (o la casa) objetos que tengan forma de «o» (cinta adhesiva, anilla de las llaves, tijeras…)
Colocamos aros o círculos pintados en papel sobre el suelo (haciendo referencia a su forma, similar a la de Otto) y saltamos de uno a otro mientras entonamos el sonido ooooo-ooooo-ooooo
Hacemos carreras de «o» (hacemos rodar los aros hasta la meta o les damos efecto para que vuelvan). También podemos hacerlo con anillas de botellas de plástico, anillas de cortinas de baño, tapas de botes de legumbres…
Colocamos en una caja distintos objetos y varias anillas grandes. Al introducir la mano, el niño debe reconocer y sacar las anillas (reconocimiento táctil).
Jugamos al lanzamiento de Ottos. Podemos utilizar el típico juego infantil de las anillas para tirarlas y encajarlas en el palo vertical. Si no disponemos de este juego, podemos fabricarlo clavando un lápiz en un trozo de plastilina para que se mantenga vertical y tratar de encargar las «o» (gomas elásticas, piezas de madera, anillas, aros, «o» recortadas en cartón).
Recorremos con el dedo la imagen de la letra «o» impresa (tamaño cuartilla) haciendo hincapié en que comenzaremos siempre desde arriba y de izquierda a derecha (mirando la propia letra). Repetimos este mismo ejercicio utilizando la letra de Otto). Repetimos este mismo ejercicio utilizando la letra elaborada con distintas texturas (fieltro, lija, cartón de relieve, relieve realizado con el punzón).
Realizamos el mismo ejercicio sin ver la letra, es decir, recorriéndola con el dedo, en distintas texturas, con los ojos cerrados.
Reconocemos la letra «o» (letras móviles de madera) por el tacto, manipulándola con los ojos cerrados.
Reconocemos la letra «o» dibujándola en nuestra espalda o antebrazo.
Asociación fonema-grafía /o/ o
Utilizamos papel continuo y pinceles para dibujar una «o» de grandes dimensiones.
Convertimos al personaje de Otto en el protagonista de una historieta ilustrada. Para ello, dibujamos a Otto y a los miembros de su familia y los integramos en las distintas viñetas.
Construimos un títere de Otto (un dibujo al que adherimos un depresor o palito). Cada vez que digamos el fonema /o/, el niño levanta el títere. Vamos aumentando la dificultad pronunciando palabras con /o/ inicial y /o/ final.
Elaboramos un mural de Otto y dibujamos todos los objetos con /o/ que se nos ocurran.
Utilizamos un aro como canasta (hacemos referencia a su forma y a su similitud con la «o») y tratamos de encestar objetos que tengan una /o/ (el niño seleccionará previamente aquellos objetos que empiezan por el sonido /o/ del grupo que se le muestra).
Estamos locos: mantenemos una conversación y, cuando aparezca el títere de Otto, la interrumpimos de golpe para entonar ooooo.
Diccionario de la «o». Preparamos un librito en el que dibujamos todo lo que empiece con el sonido /o/.
Contamos una historia muy despacio, remarcando las /o/. Entretanto, el niño escribirá en una libreta (o pizarra, arena, pincel, etc.) todas las /o/ que vaya escuchando.
Buscamos por la sala y el entorno adyacente, incluso la calle, todas las «o» impresas (carteles, cuadros u otros elementos).
Ejecución de la grafía «o»
Ofrecemos «o» impresas para que el niño haga uso de su creatividad «transformándolas» en los elementos que se le ocurran (como Otto).
Elaboramos un títere de Otto (dibujo al que adherimos un depresor o palito) y buscamos por el centro o por casa otras «o» iguales (el títere nos sirve de modelo).
Construimos una «o» en el suelo con diferentes objetos.
Construimos una «o» en el suelo con cuerdas de distintos colores.
Tratamos de hacer la «o» con nuestro propio cuerpo o con la ayuda de otro.
Utilizamos nuestro cuerpo como si fuese un compás para trazar una gran «o» (mantenemos las piernas abiertas, una de ellas fija, y dibujamos un círculo imaginario con la otra pierna rotando nuestro cuerpo sobre la pierna inmóvil).
Utilizamos grandes moldes u otros objetos similares (tapones, ruedas, anillos…) que nos permitan hacer la «o».
Elaboramos rosquillas con masa; hacemos donuts de plastilina, etc.
Realizamos nuestro propio sello de la «o» (podemos utilizar media patata pequeña en la que hacemos un agujero central con un «descorazonador de manzanas» o un tapón de corcho y tinta).
Escribimos la letra «o» sobre arena, harina, pan rallado, etc.
Escribimos la letra «o» en el aire empleando un lazo de rítmica (atamos un lazo largo, de unos 2 cm de ancho, a un palo o lápiz y lo movemos haciendo círculos).
Dibujamos a Otto y su familia (diferentes «o»). ¿Qué otros nombres se te ocurren para los primos de Otto?
Vamos a recordar el sonido de la /r/ del rock que acabas de oír. Si es necesario, escúchalo varias veces para cantarlo tan bien como lo hace Ricky ratón.
La r es un sonido vibrante que se articula en los alveolos de la cavidad oral. Puede sonar de dos maneras. Fuerte o suave, pero ¿cómo crees que hacemos este sonido? Ponte delante de un espejo o de una cámara y fíjate en la cara que pones cuando dices la /r/: tendrás que poner una gran sonrisa para que suene una buena rrrrrr. Pon tu mano en la boca mientras dices rrrrrr. ¿Cómo sale el aire? Para recordarlo usaremos los Gestos Facilitadores de Montfort.
La /r/ no es un sonido fácil de emitir, por eso tenemos que poner a punto toda la musculatura de la boca. Vamos a hacer unos cuantos ejercicios de calentamiento que te convertirán en un «atleta de la r». ¡Fíjate bien en mi boca!
Túmbate en el suelo mirando al techo y pon la lengua en las arruguitas del paladar. Deja entrar el aire por la nariz y salir por la boca lentamente tres veces. ¿Qué pasa con la lengua? Ahora haz lo mismo, pero expulsando el aire de golpe con la lengua colocada en las arruguitas. Hazlo cada vez más fuerte. ¿Qué pasa?
Sin levantarnos del suelo hacemos lo mismo que en el ejercicio anterior, pero añadiendo las vocales /a/, /e/, /i/ , /o/ y /u/. ¿Cuál te parece más fácil? ¿Cuál es más difícil?
Vamos a hacer ahora una carrera de motos. ¡A ver quién hace una rrrrrrrr más larga! No olvides dejar entrar el aire por la nariz antes de decir rrrrrrrr.
Bailamos rock & roll con la canción de Rita la ranita. Cada vez que oigamos el sonido /r/ moveremos el dedo índice, colocado hacia arriba, rápidamente de un lado a otro como si estuviésemos diciendo «no» con la mano (gesto facilitador de Montfort). ¿Te animas a grabar la coreografía?
¿Qué palabras con /r/ recuerdas que salgan en el video? ¿Se te ocurren otras? Vamos a dar un paso bien largo cada vez que se nos ocurra una palabra. ¡A ver quién llega más lejos!
¡Meteremos en la canción todas las palabras que se te han ocurrido!
Ahora viene el «más difícil todavía». Te voy a decir palabras con /r/ y sin /r/. Cuando escuches una palabra con /r/ tendrás que hacer el paso de la coreografía. Si no lleva /r/, ¡tendrás que quedarte quieto congelado!
Haremos a continuación una batalla entre rockeros. Escucharemos juntos el rock y cuando pare la música, cada uno tiene que decir una palabra con /r/. ¡Pierde el que no se le ocurra ninguna!
Las /r/ se han ido a la playa. ¿Ayudamos a Lola a localizarlas? Señala los objetos que tengan el sonido /r/ y vete diciendo su nombre. Hay muchos, ¡así que no se te escape ninguno!
¿A qué te recuerda la «r» ¿Serías capaz de buscar cosas en casa que tuviesen una forma parecida? A mí se me han ocurrido algunas, pero seguro que tú puedes encontrar muchas más.
Nuestra «r» se va de excursión por la habitación buscando cosas que tenga una «r». (Previamente habremos puesto cartelitos con la «r» impresa sobre objetos que contengan esa letra). ¿Cuántas has encontrado?
¡Qué desastre! ¡Se nos han caído todas al suelo! Vamos a colocarlas bien, tal y como he puesto yo esta. (Previamente el adulto las deja caer todas al suelo).
Enterramos en una caja de arena o harina distintas letras de madera o plástico. Solo podemos sacar las «r» reconociéndolas por el tacto. Otra opción es sustituir la arena por un antifaz que nos impida ver las letras que manipulamos en el interior de la caja.
Recorremos con el dedo la imagen de la letra «r» impresa (tamaño cuartilla) mientras repetimos su sonido. Hacemos hincapié en que comenzaremos siempre desde arriba y de izquierda a derecha. Repetimos este mismo ejercicio utilizando la letra confeccionada con distintas texturas (fieltro, lija, cartón de relieve, relieve realizado con el punzón).
En esta actividad identificamos la orientación del brazo corto del grafema «r». Para ello podemos recortar el Zoo y colocar las erres sobre los animales que miran en su misma dirección o realizar el mismo ejercicio a través del fichero pps.
Construimos un títere de Roqui Rockero (un dibujo al que adherimos un depresor o palito). Cada vez que digamos el fonema /r/, el niño levanta el títere.
La «r» tiene muchas ganas de bailar rock & roll, pero solo puede hacerlo sobre objetos que tengan su sonido /r/. Pega una letra «r» en todo lo que creas que le puede gustar (recortamos múltiples «r» y las pegamos sobre todos los objetos que empiecen por esa letra).
Trabalenguas de la /r/. ¿Eres capaz de repetir los siguientes trabalenguas sin confundirte? La primera vez hazlo despacito. ¡Después métele marcha rockera!
Baraja de la /r/: Conciencia fonológica, articulación… Recorta las cartas y pégalas sobre un trozo de cartón para facilitar su manipulación. Barájalas y repártelas entre los dos jugadores, sin que vean las ilustraciones. Cada jugador se descarta de una carta que coloca sobre la mesa mostrándola. Si la carta depositada comienza por /r/ se lleva el mazo el jugador que primera grite rrrrrrr. Gana el jugador que consiga todas o el mayor número de cartas. Podemos modificar las reglas del juego estableciendo, por ejemplo, que la ilustración de la carta incluya el sonido /r/ en cualquier lugar y no solo al principio.
Idioma loco: mantenemos una conversación y, cuando aparezca el títere de r, la interrumpimos de golpe para hacer el sonido de la moto rrrrrrrr.
Diccionario de la «r»: preparamos un librito en el que dibujamos todo lo que empiece con el sonido /r/.
Contamos una historia muy despacio, remarcando las /r/. Entretanto, el niño escribirá en una libreta (o pizarra, arena, pincel, etc.) todas las /r/ que vaya escuchando.
Buscamos por la sala y el entorno adyacente, incluso la calle, todas las «r» impresas (carteles, cuadros u otros elementos).
Ejecución de la grafía «r»
Hacemos una «r» con plastilina. Podemos ponerla tumbada sobre la mesa o de pie, pero siempre respetando la posición correcta. La seguimos con el dedo.
Construimos la «r» en el suelo con objetos que encontremos en casa. Por ejemplo, con una sábana vieja, con lana…. (empezando siempre desde arriba).
Recreamos la «r» con el cuerpo de otra persona que permanece tumbada sobre el suelo.
Tratamos de hacer la «r» con nuestro propio cuerpo.
Aprendiz y adulto, colocados uno frente a otro, hacen la «r» en el suelo. ¿Qué objetos puede ver cada uno de ellos desde su posición? ¿Son los mismos? ¿Hacia dónde mira cada uno? (derecha – izquierda). ¿Quién se ha colocado igual que la «r»?
Utilizamos masas para elaborar la «r»: pan, galletas, plastilina, etc.
Escribimos la letra «r» en la mampara del baño cuando nos duchamos, en el aire con la varita mágica…
Utilizamos papel continuo o un cartón que tengamos por casa y pinceles para dibujar una «r» de grandes dimensiones.
Convertimos al personaje o personajes del vídeo en protagonistas de una historieta ilustrada. Para ello, dibujamos varias «r» que recortamos e integramos en las distintas viñetas.
El proyecto Letras Animadas ha sido creado como recurso de intervención terapéutica en trastornos de la lectoescritura o dificultades en su adquisición en niños mayores de cinco años. El personaje que representa cada letra animada protagoniza un video que nos hace sonreír y que se acompaña de multitud de actividades para trabajar la lectoescritura desde una estimulante perspectiva: la de divertirse con las letras fuera del ámbito escolar.
El proceso de asociación estímulo visual–estímulo fonológico que los niños aprenden de forma natural durante los cursos de primaria, resulta complicado para quienes padecen dislexia o trastorno de aprendizaje de la lectura. La mayoría de los niños aprenden las letras con apoyo visual, es decir, asociando el sonido a la grafía, pero en los niños con trastornos en la adquisición de la lectoescritura esta repetición exige un entrenamiento sistemático y exhaustivo, que podemos apoyar a través de otros canales. Todos los juegos y estrategias de aprendizaje que presentamos con esta serie de vídeos comparten un factor común: el uso de diferentes vías sensoriales (vista, oído, tacto) y de facilitadores fonológicos, semánticos y motrices en situaciones de gran valor para el aprendiz por su carácter experiencial.
¿Por qué elegimos tipografía de imprenta para los personajes?
Durante la adquisición del código escrito, algunos niños tienen dificultades para asociar la grafía con el fonema correspondiente, debido a que el código escrito está compuesto por figuras que se relacionan de manera arbitraria con los diferentes sonidos del lenguaje que representan. Los aprendices comienzan decodificando la letra ligada para, una vez en primaria, dar el salto a la letra de imprenta. El niño sin dificultades puede aprender varias equivalencias (un mismo sonido se representa de diferentes maneras), pero este aprendizaje resulta mucho más costoso para el niño con dislexia u otro trastorno del aprendizaje. ¿Por qué no simplificar las cosas entonces? ¿Por qué comenzar el aprendizaje de la lectura con la letra ligada para pasar después a la letra de imprenta? ¿Aporta beneficios este procedimiento? Nosotros somos de la opinión de que este sistema no hace más que complicar las cosas al niño con problemas de adquisición de la lectoescritura.
¿Cómo organizamos las actividades?
Todas las letras incluyen actividades perceptivas y manipulativas -siempre divertidas- para que el niño se familiarice con el sonido y la forma. Estas actividades son previas al uso del lápiz y el papel: vamos a leer y a escribir, pero sin lápices ni lecturas.
Las actividades se organizan en cuatro apartados:
IDENTIFICACIÓN DEL SONIDO/FONEMA: presentamos al niño el sonido aislado (canal auditivo) de la letra para que aprenda a identificarlo en el habla cotidiana. Utilizamos para ello gestos facilitadores y nos centramos en las características del sonido.
RECONOCIMIENTO FORMA/GRAFÍA: presentamos al niño (canal visual) la forma arbitraria que representa el sonido trabajado. Tendrá que reconocer esa forma en distintos entornos.
ASOCIACIÓN FONEMA-GRAFÍA: cuando el niño es capaz de identificar el sonido y reconocer su grafía, realizamos la integración auditivo-visual. La repetición sistemática y el entrenamiento DIARIO de este proceso automatizará la decodificación y será la clave del éxito.
EJECUCIÓN DE LA GRAFÍA: el niño aprende finalmente el trazo o el dibujo correspondiente a la grafía que representa el sonido trabajado.
Esta es la denominación que recibe el conjunto de procesos a través de los cuales captamos e interpretamos la realidad que nos rodea. En la adquisición de la lectoescritura intervienen los siguientes:
Motores: esquema corporal, percepción del espacio y del tiempo, ritmo, coordinación…
Visuales: atención y memoria visual, reconocimiento y discriminación visual…
Auditivos: atención y memoria auditiva, conciencia fonológica…
Hápticos: reconocimiento táctil.
En Psicología y Logopedia BlaBla consideramos fundamental trabajar tanto los aspectos corporales y vivenciales como la propia lectura y escritura. Entrenamos la percepción desde lo global hasta las grafías, comenzando con la manipulación de elementos tridimensionales (3D) para pasar después a la forma bidimensional (2D) y, finalmente, a las grafías.
En esta actividad entrenamos la capacidad de escuchar sonidos e interpretarlos con las correspondientes imágenes, así como el proceso inverso de observar imágenes y transformarlas en sonidos. Este es el…
Con la ayuda de algunos divertidos personajes trabajaremos la capacidad de inferir información visual a partir de un objeto parcialmente oculto. Esta tarea clásica de integración visual resulta especialmente importante…
Dada la importancia del rastreo visual, es aconsejable estimular esta capacidad en el niño como medio de prevenir dificultades atencionales o problemas de aprendizaje que afectarán a muchos ámbitos de…
Esta actividad es similar a la anterior. Con ella reforzamos los aspectos siguientes: Percepción visualAtenciónMemoria de trabajo Descargar en Pdf Descargar en Ppt
La forma en cómo nuestro cerebro capta, procesa e interpreta la información visual que percibimos es un elemento clave a la hora de entender el mundo circundante y, en particular,…
La orientación espacial –habilidad básica que el niño desarrolla desde que nace– nos permite movernos y situarnos en el espacio. Pero también se requiere para adquirir aprendizajes posteriores como la…