Orientación espacial

La orientación espacial –habilidad básica que el niño desarrolla desde que nace– nos permite movernos y situarnos en el espacio. Pero también se requiere para adquirir aprendizajes posteriores como la lectoescritura. El niño perfecciona sus habilidades espaciales a partir de su experiencia con las personas y objetos que le rodean y aprende a situar objetos en el espacio haciendo uso de conceptos tales como izquierda y derecha.

Este ejercicio, basado en una imagen sencilla con cuatro elementos, busca estimular la orientación especial.