«Lectura y escritura» de sonidos

En esta actividad entrenamos la capacidad de escuchar sonidos e interpretarlos con las correspondientes imágenes, así como el proceso inverso de observar imágenes y transformarlas en sonidos. Este es el proceso que utilizamos en la lectoescritura, pero en este juego haremos estas conversiones con sonidos cotidianos, dibujos y fotos. El profesional propondrá al niño series de una longitud y complejidad adecuadas a sus características. Los objetivos trabajados serán:

SECUENCIACIÓN DE IMÁGENES Y/O SONIDOS, AUTOMATIZACIÓN DE LA CONVERSIÓN, VELOCIDAD DE PROCESAMIENTO, MEMORIA AUDITIVA, MEMORIA VISUAL…

No olvidéis darle formato de juego: proponemos series al niño, pero él también nos las propone a nosotras. Podemos ganar puntos con los aciertos, jugar en el suelo, inventar sonidos y símbolos nuevos dibujándolos en los círculos vacíos… imaginación y creatividad al poder.

Integración visual

Con la ayuda de algunos divertidos personajes trabajaremos la capacidad de inferir información visual a partir de un objeto parcialmente oculto.

Esta tarea clásica de integración visual resulta especialmente importante para la comprensión del entorno en general y es un prerrequisito indispensable de aprendizajes de carácter instrumental tales como la lectoescritura.

LogoZoo: rastreo visual

Dada la importancia del rastreo visual, es aconsejable estimular esta capacidad en el niño como medio de prevenir dificultades atencionales o problemas de aprendizaje que afectarán a muchos ámbitos de su vida, entre otros, a su rendimiento escolar en materias como las matemáticas o la lectoescritura.

Una eficaz forma de hacerlo es comenzar en un contexto controlado y divertido, como puede ser un cuento o una imagen, para pasar después al entorno cotidiano.

Orientación espacial

La orientación espacial –habilidad básica que el niño desarrolla desde que nace– nos permite movernos y situarnos en el espacio. Pero también se requiere para adquirir aprendizajes posteriores como la lectoescritura. El niño perfecciona sus habilidades espaciales a partir de su experiencia con las personas y objetos que le rodean y aprende a situar objetos en el espacio haciendo uso de conceptos tales como izquierda y derecha.

Este ejercicio, basado en una imagen sencilla con cuatro elementos, busca estimular la orientación especial.