Los seres humanos tenemos la capacidad de ponernos en el lugar del otro y de hacernos una idea de lo que piensa o siente la persona con la que interactuamos. Llamamos a esto «teoría de la mente» y es esencial para desarrollarnos en un entorno social. La Teoría de la mente nos permite predecir estados mentales de uno mismo y de los demás (Premack & Woodruff, 1978) y, de esta forma, anticipar y modificar comportamientos propios y ajenos. Esta capacidad se desarrolla paulatinamente en la infancia y se perfecciona con el tiempo.
Las personas con esta habilidad mentalista mermada suelen experimentar dificultades en las interacciones sociales, así como en el lenguaje expresivo y comprensivo. También muestran falta de flexibilidad cognitiva y dificultades de integración social. Es una característica habitual en personas que se encuentran dentro del Espectro Autista.
En este apartado aportamos ideas y juegos para trabajar esta faceta, aunque la forma más adecuada de hacerlo son las situaciones sociales naturales en las que tiene gran importancia la información que va más allá de lo visual.
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