El desarrollo del lenguaje receptivo permite al niño ordenar su pensamiento y comprender el entorno que le rodea para interactuar con este de forma segura.
El niño comienzo comprendiendo el significado de palabras sueltas, continúa después con las frases, en su sentido literal, para adentrarse posteriormente en el complejo mundo del sentido figurado que exige la interpretación de ironías y dobles sentidos o la realización de inferencias.
