Empleando una serie de láminas con ilustraciones de familias de animales, los niños podrán reforzar procesos imprescindibles para la comprensión del entorno, tales como:
- Focalización
- Rastreo
- Memoria visual
Empleando una serie de láminas con ilustraciones de familias de animales, los niños podrán reforzar procesos imprescindibles para la comprensión del entorno, tales como:
Esta actividad es similar a la anterior. Con ella reforzamos los aspectos siguientes:
Todo proceso de aprendizaje consciente comienza con la detección de un estímulo. Para ello, el niño debe focalizar la atención en un estímulo llamado «diana» e ignorar otros que son irrelevantes para la tarea que desea aprender o desempeñar (control inhibitorio de estímulos distractores).
Con este material favorecemos que el niño ponga en práctica su habilidad para identificar un estímulo concreto, entre un conjunto de estímulos parecidos, empleando su sistema de rastreo visual.
Con la ayuda de algunos divertidos personajes trabajaremos la capacidad de inferir información visual a partir de un objeto parcialmente oculto.
Esta tarea clásica de integración visual resulta especialmente importante para la comprensión del entorno en general y es un prerrequisito indispensable de aprendizajes de carácter instrumental tales como la lectoescritura.
Ejercicio destinado a reforzar los aspectos siguientes:
Ejercicio destinado a reforzar los aspectos siguientes:


La forma en cómo nuestro cerebro capta, procesa e interpreta la información visual que percibimos es un elemento clave a la hora de entender el mundo circundante y, en particular, para el aprendizaje de la lectura.
En esta ocasión utilizamos materiales creados por los propios niños como herramienta de trabajo.
Dada la importancia del rastreo visual, es aconsejable estimular esta capacidad en el niño como medio de prevenir dificultades atencionales o problemas de aprendizaje que afectarán a muchos ámbitos de su vida, entre otros, a su rendimiento escolar en materias como las matemáticas o la lectoescritura.
Una eficaz forma de hacerlo es comenzar en un contexto controlado y divertido, como puede ser un cuento o una imagen, para pasar después al entorno cotidiano.