El heladero

Entre los 3 y 5 años, el niño comienza a desarrollar la habilidad de reflexionar y comprender los comportamientos, intenciones, pensamientos y sentimientos de los otros. Durante ese desarrollo va integrando el sentido de la autoconciencia con la capacidad de distinguir su propio «yo» del de los demás, todo ello en un marco en el que las normas sociales y morales son cada vez más importantes.

Alrededor de los 4 años, el niño tiene creencias sobre las creencias de otros (que distingue de las propias) y es capaz de hacer o predecir acciones en función de esas creencias. Puede, por tanto, de entender estados de «falsa creencia», desarrollando una teoría de la mente refinada.

Dependiendo del momento evolutivo en el que se encuentre el niño, tendrá capacidad para comprender creencias de primer orden (Daniela y Cloe: el niño piensa que Daniela cree), como ilustramos con la actividad anterior, o creencias de segundo orden (El heladero: el niño piensa que Jon cree que Carmen piensa…o el niño piensa que Carmen cree que Jon piensa), como se ejemplifica en este recurso.

Daniela y Cloe


La teoría de la mente hace referencia a la capacidad de la persona de comprender y anticipar los puntos de vista, creencias, intenciones y comportamientos del otro, y al conocimiento consciente de que el otro tiene una perspectiva de las cosas diferente de la nuestra. Podríamos decir que es la habilidad cognitiva de reconocer el «estado mental» de los demás.

En este recurso, Daniela y Cloe son las protagonistas de una prueba de falsa creencia que nos ilustra sobre el desarrollo de esta capacidad en el niño.

Mark El Viajero

Mark adora viajar, pero está un poco cansado de no poder compartir sus aventuras con un compañero.

La vida, sin embargo, está repleta de sorpresas y cualquier lugar es bueno para que surja la amistad.

Para el profesional: los objetivos planteados en esta historia son: COMPRENSIÓN LENGUAJE ORAL, COMPRENSIÓN LENGUAJE ESCRITO, RESPONDER A PREGUNTAS CON RESPUESTAS CONTENIDAS EN EL TEXTO, HACER INFERENCIAS E HIPÓTESIS, CREATIVIDAD E IMAGINACIÓN. Tened presente siempre las necesidades del paciente para adaptar las actividades a sus objetivos terapéuticos.

Ulises y los colores

¿Imaginas despertarte y que nada sea como lo recordabas? Seguro que, como el Ulises de nuestra historia, sigues creyendo que estás dormido, pero tal vez no sea así. El juego con los colores primarios y nuestra realidad vista desde otra paleta de colores te invitará a soñar y pensar en las situaciones más disparatadas.

Os proponemos un divertido relato orquestado sobre los colores primarios y sus asombrosas propiedades.

Adivinanza: ¿de qué invento se trata?

Las adivinanzas son un excelente medio para motivar y despertar la curiosidad del niño. Este material está indicado para grupos muy reducidos cuyos participantes han de encontrar la solución colaborativamente a través de las pistas aportadas. Al igual que con otros recursos didácticos (como las rimas, cuentos, refranes o trabalenguas) es importante que el profesional sepa generar expectación en el niño.

Fran el curioso

Fran tiene una imaginación desbordante que le lleva a plantearse preguntas para las que no siempre encuentra respuesta.

El profesor Don Inventos le enseñará que tras un gran invento siempre hay una buena dosis de curiosidad. Al fin y al cabo, es así cómo aprendemos, ¿no crees?

Para el profesional: con este historia nos proponemos trabajar, entre otros, los objetivos siguientes: TERAPIA MIOFUNCIONAL, LENGUAJE COMPRENSIVO Y EXPRESIVO, REDES SEMÁNTICAS, ATENCIÓN VISUAL Y AUDITIVA, FUNCIONES EJECUTIVAS COMPLEJAS Y CREATIVIDAD. No olvidéis adaptar estos materiales a las necesidades y objetivos de nuestro paciente para que sea verdaderamente útil.

A Nico no le gusta esperar

Nico es un niño alegre y divertido, pero tiene un pequeño problema: ¡no le gusta esperar! En este cuento ayudaremos a Nico a encontrar estrategias para que los tiempos de espera pasen más rápido y hasta que sean divertidos. Pincha en el enlace y a esperar… digo, ¡a disfrutar!

Nico, como muchos de nosotros, tiene que aprender a esperar. Esperar es complicado porque en ese acto intervienen aspectos relacionados con procesos cognitivos básicos como la atención y la memoria, las habilidades de control inhibitorio (motoras, cognitivas y emocionales), además de la capacidad de orientarse en el tiempo –estrechamente vinculada con cuestiones motivacionales como la capacidad de postergar la recompensa–. Estas funciones básicas, en constante evolución desde que nacemos, constituyen los cimientos que harán posible el desarrollo de funciones ejecutivas necesarias para adaptarnos a las diferentes situaciones de espera, como la organización, la planificación o la monitorización del pensamiento.

En los niños, sobre todo de corta edad, esta dificultad para enfrentarse a la espera puede generar malestar emocional y provocar conductas disruptivas que son malinterpretadas por su entorno. Los niños terminan siendo etiquetados de pesados y maleducados y tratamos de modificar esas conductas aplicando castigos. Las situaciones de espera se convierten en todo un reto para el niño o el adolescente con TDAH (y, a pesar de sus mayores recursos, también para el adulto).

Leer más sobre el TDAH: Tiempos de espera http://www.logopediasanchinarro.es/entendiendo-el-tda-tiempos-de-espera/