A Nico no le gusta esperar

Nico es un niño alegre y divertido, pero tiene un pequeño problema: ¡no le gusta esperar! En este cuento ayudaremos a Nico a encontrar estrategias para que los tiempos de espera pasen más rápido y hasta que sean divertidos. Pincha en el enlace y a esperar… digo, ¡a disfrutar!

Nico, como muchos de nosotros, tiene que aprender a esperar. Esperar es complicado porque en ese acto intervienen aspectos relacionados con procesos cognitivos básicos como la atención y la memoria, las habilidades de control inhibitorio (motoras, cognitivas y emocionales), además de la capacidad de orientarse en el tiempo –estrechamente vinculada con cuestiones motivacionales como la capacidad de postergar la recompensa–. Estas funciones básicas, en constante evolución desde que nacemos, constituyen los cimientos que harán posible el desarrollo de funciones ejecutivas necesarias para adaptarnos a las diferentes situaciones de espera, como la organización, la planificación o la monitorización del pensamiento.

En los niños, sobre todo de corta edad, esta dificultad para enfrentarse a la espera puede generar malestar emocional y provocar conductas disruptivas que son malinterpretadas por su entorno. Los niños terminan siendo etiquetados de pesados y maleducados y tratamos de modificar esas conductas aplicando castigos. Las situaciones de espera se convierten en todo un reto para el niño o el adolescente con TDAH (y, a pesar de sus mayores recursos, también para el adulto).

Leer más sobre el TDAH: Tiempos de espera http://www.logopediasanchinarro.es/entendiendo-el-tda-tiempos-de-espera/