Nico va demasiado rápido

Niños y adultos vivimos la vida a un ritmo trepidante, tanto que en ocasiones no tenemos tiempo de parar y disfrutar del momento. Los niños se contagian del ritmo acelerado de los adultos, pero el movimiento también es un característica consustancial a la infancia. El movimiento es aprendizaje. Cuando nos movemos por curiosidad, aprendemos. Cuando nos movemos por placer, también aprendemos. Por eso os animamos a utilizar la palabra «QUIETO» solo cuando sea imprescindible o forme parte de un juego.

Para muchos niños es inconcebible permanecer quietos. Son, como suele decirse, elefantes en cacharrería. Parecen no ver nada de lo que hay a su alrededor. Y así es, literalmente: están absortos en lo que les interesa o su acelerado ritmo interior les impide pararse. En nuestra vida cotidiana surgen situaciones que requieren calma y contención, algo que estos niños no pueden hacer sin estrategias específicas para ello.

Si quieres saber más sobre la impulsividad y el TDAH pincha aquí http://www.logopediasanchinarro.es/psicopedagogia-psicologia-educativa/tdah/

En este cuento protagonizado por Nico y su Bisabuela se proponen algunas divertidas estrategias para ayudar a controlar la impulsividad.

Nico vive con su bisabuela a la que quiere muchísimo y de la que, en particular, le encanta una cosa: ¡los inventos que fabrica! Nico es alegre y parlanchín, pero también muy inquieto: no hay forma de que se relaje. Todo lo hace tan rápido que en casa le llaman «Rayito». Para algunas cosas le viene muy bien ser tan rápido, pero para otras no tanto. Su impulsividad le ocasiona muchos problemas, no solo en casa sino también con sus amigos.

Nico está harto de pedir perdón una y otra vez. A veces se siente mal por ir ser tan rápido. ¡Y él que pensaba que era un superhéroe!

Por suerte, tiene a su lado a la «Bisa» para enseñarle los beneficios de parar para poder pensar.