Algunos niños se enfadan cuando algo les sale mal, porque lo interpretan como un fracaso, lo que les impide seguir adelante. Esta actitud podría cambiar si comprenden que el error no es más que otro medio de aproximarse al acierto.
Algunos niños se enfadan cuando algo les sale mal, porque lo interpretan como un fracaso, lo que les impide seguir adelante. Esta actitud podría cambiar si comprenden que el error no es más que otro medio de aproximarse al acierto.