El lenguaje verbal constituye una habilidad compleja que implica numerosos recursos cognitivos, por lo que su desarrollo está estrechamente vinculado con la maduración neurológica. El niño comienza expresándose con sonidos aislados, incorpora después las palabras y logra construir frases cada vez más complejas. En ese momento debe hacer uso de habilidades morfosintácticas para que sus producciones orales sean comprensibles y reflejen lo que desea comunicar.
En esta actividad utilizamos una serie de imágenes evocadoras para estimular el discurso narrativo del niño y el uso de construcciones morfosintácticas simples.
La familia Telerín se se va a pasar el día al campo y tienen un pequeño problema. Podemos utilizar el esquema de Estructura Básica de la historia del Discurso Narrativo.
